Cómo medir el ROI de tu estrategia de Content Marketing

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El ROI (Retorno de la Inversión, en inglés) se ha convertido en una obsesión para aquellos que trabajan en el sector del marketing. Sin embargo, esta preocupación se amplifica al hablar de soportes y campañas digitales, donde la trazabilidad es aún mayor que en medios convencionales. Ahora bien, para terminar de rizar el rizo, nos encontramos ante un nuevo reto: medir el rendimiento de nuestra estrategia de content marketing.

Podríamos incluir otras variables, si bien hemos preferido centrarnos en seis que nos permitirán saber, de primera mano, si nuestra estrategia de marketing de contenidos está generando los resultados deseados.

Pero antes de entrar en materia, veamos más sobre el ROI. Así podremos entender con mayor profundidad las variables de las que hablamos.

Qué es el ROI

Return On Investment. Estas tres palabritas en inglés, cuya traducción viene a ser ‘retorno de la inversión’, es el famoso ROI, aquel que te dará más de un dolor de cabeza si planeas invertir en marketing digital. Para comprenderlo de forma sencilla: es el rendimiento económico de tus campañas.

Es decir, ROI es el valor económico resultado de una inversión. Por ejemplo: puedes invertir en una campaña de publicidad online, en un proyecto o en una acción concreta como la realización de un evento. Este famoso ROI nos dirá cuánto dinero hemos ganado o generado por cada euro invertido.

Fórmula tradicional para calcular el ROI

A no ser que te dediques al sector del marketing y la publicidad, tranquilo, es normal que nunca hayas oído hablar del ROI. Sin embargo, si tienes una empresa o quieres poner en marcha una startup, deberías de conocerlo y, más allá, deberías saber calcular el retorno de tus inversiones.

¡Estás de enhorabuena! Te vamos a explicar, de forma sencilla, cómo podemos calcular el ROI de cualquier inversión que hagas en tu empresa.

Existe una fórmula tradicional y a la que todo el mundo hemos recurrido en alguna ocasión. ROI = (beneficio obtenido – inversión) / inversión

Debes tener en cuenta el beneficio obtenido, que puede ser igualmente una suposición (¿cuánto dinero esperas obtener de una inversión?). A esta cifra le restas el total de la inversión, y el resultado lo divides, de nuevo, entre la inversión. El ROI se suele expresar en porcentajes, por lo que finalmente deberás multiplicarlo por 100.

A partir de aquí se trata de aplicar el sentido común. Si el resultado final es negativo: lo siento, estás perdiendo dinero. Si el resultado final se acerca a 0: no estás perdiendo dinero, pero quizá tampoco estés ganando tanto como esperabas. Si el resultado es altamente positivo: enhorabuena, tu inversión ha merecido la pena.

Ejemplo aplicado del ROI tradicional

Desarrolla tu imaginación con el siguiente ejemplo y lo entenderás a la perfección.

Tenemos una empresa e invertimos 1.000 euros en Google Adwords. Pongamos que hemos triunfado completamente y hemos obtenido unos ingresos de campaña que suponen 8.000 euros. En este caso la fórmula sería (8.000-1.000)/1.000 = 7. Si lo queremos en porcentaje: 70% de ROI.

Esto supone que por cada euro invertido, hemos generado un beneficio total de siete.

6 variables para medir el ROI del content marketing

La fórmula tradicional queda clara, ¿verdad? Sin embargo, si apuestas por una estrategia de content marketing no será tan sencillo. Sentimos darte estas noticias. El gran beneficio del contenido en tu estrategia de marketing, posiblemente, genere unos beneficios más a medio/largo plazo, sobre todo si lo comparamos con acciones de publicidad online, cuyo resultado es inmediato.

Para medir el ROI de una acción o una estrategia de content marketing podemos tener en cuenta diferentes variables, tal y como te explicábamos. Estas son las más frecuentes para saber si está funcionando nuestro plan:

  1. Tráfico

Lo más obvio es comenzar por un resultado cualitativo, igual que haríamos para clasificar el desempeño en otras plataformas sociales. Para ello, deberemos acudir a un medidor (ya sean las estadísticas facilitadas por el propio servidor, Google Analytics o Kissmetrics, entre otros) y poner en contraste los resultados obtenidos durante el periodo actual y el anterior al desempeño del plan de marketing de contenidos.

Además, si queremos ir un paso más allá, podemos aportar un valor económico a dicho incremento a partir del coste medio por clic de las principales palabras clave que aportan visitas a nuestro sitio web. Multiplica ese coste medio por el incremento en visitas y podrás tener un contravalor de lo que hubiera costado publicitariamente dicha campaña.

  1. Leads

Yendo un paso más allá dentro del embudo de conversión nos encontramos los leads generados por nuestra estrategia de contenido. En este sentido, a través de herramientas como Google Analytics podemos establecer objetivos a través de los cuales poder analizar qué soportes han aportado más oportunidades comerciales, adjudicándoles un valor a cada uno en función de la inversión realizada en los mismos. De esta manera, podemos conocer la eficiencia o no de una campaña.

  1. Conversiones

Ligado al anterior, en este caso hablamos de la parte más estrecha del embudo: aquellas acciones que han derivado en una conversión directa (entendiendo esta no solo como una venta, sino cualquier otro objetivo planteado durante la campaña).

  1. Backlinks

¿Tu contenido ha sido lo suficientemente bueno como para que otros lo hayan enlazado a sus sitios web? Recordemos que uno de los elementos que más valora Google a la hora de posicionar orgánicamente un sitio web es la cantidad de enlaces entrantes (Dofollow, pero también Nofollow) que apuntan hacia este. Si logramos que otros usuarios pongan en valor nuestros posts estaremos mejorando proporcionalmente nuestro SEO. Una vez más, si queremos monetizar dicha actividad, tan solo tendremos que buscar un comparable en el mercado (algunas empresas ofrecen backlinks de DA30 por 30€) y multiplicarlo por el número de enlaces entrantes conseguidos de manera orgánica.

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  1. . Notoriedad de marca

Este es un concepto algo más intangible, si bien también se puede medir. Por ejemplo, ¿te has convertido en una autoridad sobre una temática concreta a raíz de la publicación de un contenido en concreto? ¿Se han hecho eco los medios de comunicación “convencionales” de tus posts? Aunque no sea la mejor solución, también podemos cuantificar dicha presencia multiplicando por las tarifas publicitarias vigentes en cada medio el espacio o tiempo que ha producido nuestra intervención.

  1. Generación de comunidad

La creación de contenidos sin una estrategia de viralización no sería lo mismo, de ahí que el hecho de que un determinado contenido favorezca el crecimiento más allá del sitio web también es un factor a tener en cuenta. Retweets, menciones, favoritos o comentarios (en definitiva, cualquier elemento que contribuya a generar engagement) serán otro termómetro a tener en cuenta para medir la eficacia del content marketing. Si además queremos cuantificar dicha actividad, solo tenemos que acudir a las herramientas publicitarias de las diferentes plataformas sociales, identificar el CPC medio y multiplicarlo por el número de interacciones generadas.

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